Volver a lo Humano

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Rubén Jaime

Gerente RRHH/ Facilitador/ Coach Ejecutivo y de vida/ Consultor/ Diversidad Equidad e Inclusión / Desarrollo de liderazgo / Cultura / Engagement / Transformación/ Talento/ Formación y Desarrollo / Entornos ágiles

Volver a lo Humano
Cuando era adolescente leí, la trilogía "Fundación" de Isaac Asimov. Aprendí que en un mundo futurista lleno de tecnología, la "Psicología" y las habilidades humanas eran esenciales. El futuro ya es el presente, ya me hice Psicólogo, y tras este boom de cambios relevantes inspirados en la tecnología, sigo pensando que nuestra gestión en las organizaciones y en la vida cotidiana, requieren que sus protagonistas, nosotros(as) mismos(as), vuelvan a instaurar el valor de la humano. Por aquí, algunas de mis perspectivas…

Cuando tenía 15 años, tuve la oportunidad de devorarme la icónica trilogía de las Fundaciones de Isaac Asimov. En Fundación, leí cómo la tecnología ocupaba un lugar central en el mundo del futuro. Sin embargo, a medida que avanzas en sus páginas, emerge una idea poderosa: la Psicología como ciencia, y el desarrollo de las habilidades humanas (tales como la capacidad de leer las reacciones emocionales de las personas, la influencia mental y la persuasión), son esenciales para el equilibrio del universo. Y así, después de un boom tecnológico, vuelve a ser esencial lo humano, incluso en un futuro dominado por la tecnología.

Años después, me hice psicólogo. Y me pregunto con curiosidad si el dilema de esos libros, escritos hace más de 70 años y que leí hace más de 30, que planteaban la supremacía de lo humano sobre la tecnología, sigue vigente para los desarrollos tecnológicos que hoy nos rodean: la IA, el IoT, la robótica y muchos más. Y concluyo que la tecnología es importantísima, sí, pero luego de cada gran transformación tecnológica hay que volver a lo humano. Aquí, sólo mi perspectiva…

1. Las Power Skills sí importan

He sido facilitador de habilidades humanas durante más de 20 años. Pero también, como gerente responsable de formación corporativa, he aprendido que hoy es fundamental desarrollar las denominadas Digital/Hard Skills (inteligencia artificial, programación, analítica de datos, e incluso la creación de contenidos digitales). Y sí, durante años llamamos a las habilidades más humanas (Por ejemplo, la empatía o el trabajo en equipo), habilidades «blandas», pero hoy hemos comprendido su verdadero poder: empezamos a denominarlas «Power Skills”. En un mundo donde la tecnología avanza imparable, y donde incluso los más jóvenes prefieren evitar conversaciones cara a cara, habilidades como el liderazgo, la colaboración, la adaptabilidad y la inteligencia emocional se destacan como diferenciadores «poderosos» de talento.

2. La pandemia y el contacto físico

Pasé varios meses del confinamiento en soledad, sin la fortuna de compartir ese tiempo con mis seres queridos. En esos días, me acompañó Dante, un gato que llegó con la pandemia, y que rescató para mí en esos momentos, algo que todos necesitábamos: el contacto físico. Conversaba con personas de distintas partes del mundo, algunas a pocas cuadras, otras cruzando el océano, pero todas detrás de una pantalla. Y descubrí que no es suficiente. Ya Spitz en la década de los 50s, demostró que los bebés privados de contacto físico en orfanatos no se desarrollan plenamente. Lo mismo aplica a los adultos. Y al parecer para Dante, que se acurruca a mi lado cada vez que regreso de un viaje. Porque sí, los dos, necesitamos más que videollamadas: un apretón de manos, una palmada, una caricia, un abrazo. Viví unos meses en Madrid, lejos de mi familia, y a las pocas semanas, deseaba encontrarme con alguien que llevara un cartel de “Abrazos gratis”. Esa necesidad es profundamente humana.

3. El modelo de trabajo híbrido

Soy consciente que no hemos encontrado aún la fórmula ideal de trabajo híbrido. Hasta hace poco, lideraba un equipo distribuido en 10 ciudades de 7 países. Dos días trabajaba desde casa, tres en la oficina. Aun desde la oficina, todo era virtual: reuniones con clientes y colegas de otros países. Sin embargo, lo que realmente hacía mis días mejores eran los almuerzos compartidos con colegas, los encuentros inesperados, las risas entre las reuniones, las conversaciones de pasillo. Aunque la presencialidad no hacía mis días más productivo… sí hacía mis días más humanos. Y eso no tiene precio. Cuando retornó la presencialidad a las formaciones y pude viajar por los países para los que trabajaba me encantaba sentir la energía de quienes asistían a mis talleres. Una vez, en México, alguien me dijo: “¡Solo te vemos en la tele!”, antes de tomarnos una foto con una gran sonrisa. Algunas veces sólo basta vernos una vez para entender que hay seres humanos, no sólo bots, tras las pantallas.

4. La desconexión digital

Una de mis mayores preocupaciones frente a la tecnología es la hiperconectividad. Hoy es común ver a personas en una reunión contestando correos o con la cámara apagada, totalmente desconectadas. En casa, padres e hijos comen juntos pero cada uno está en su propio mundo digital: TikTok, Instagram, LinkedIn… y, quizás, perdiendo una conversación valiosa. Soy introvertido y, como diría Marian Rojas, una Persona Altamente Sensible. Valoro las conversaciones profundas: sesiones de coaching, mentoring, feedback genuino, diálogos de pareja o entre padres e hijos, sin pantallas. Podemos recuperar estos espacios en el trabajo y en casa. En paralelo, hay que desmontar la cultura de inmediatez en el mundo laboral sobredemandado: dejar de responder “en vivo” a todo el mundo, dejar de reclamar por un “me dejaste en visto”. Necesitamos crear momentos de desconexión – qué tal toda una semana sin Instagram , o un fin de semana sin móvil – no solo para ser más productivos, sino para innovar, conectar, y conversar, porque la conversación sigue siendo uno de los mayores tesoros humanos.

5. El bienestar y la salud mental

La pospandemia nos dejó una conciencia más clara sobre la importancia del bienestar integral. Nunca antes habíamos hablado tanto de la necesidad de movernos, de cuidar el cuerpo y de atender nuestras emociones. Hoy más personas buscan apoyo profesional porque no saben cómo canalizar lo que sienten. Vivimos en un mundo que exige constantemente, que drena nuestras energías, y que nos empuja a dar sin descanso. Hace no tanto, que alguien se ausentara del trabajo por salud mental era impensable. Hoy, con mayor frecuencia, vemos profesionales que no logran equilibrar su vida, ejecutivos que enfrentan crisis cardíacas, o que tristemente, no logran «sobrevivir» literalmente a la presión.

Y aquí surge una pregunta importante: ¿de dónde sacamos tiempo para cuidarnos? Tal vez, paradójicamente, de la misma tecnología. Quizás la IA y la automatización puedan liberar tiempo para que seamos padres y madres más presentes, líderes más conscientes y seres humanos más conectados con lo esencial.

6. Un mundo más inclusivo

Volver a lo humano es también construir un mundo más inclusivo. Para mí, no hay forma más clara de hacerlo que a través del liderazgo. Ayer estaba profundamente conmovido, con la noticia del Papa Francisco, e incluso, sin ser una persona religiosa vi un documental sobre una conversación del Papa con un grupo de jóvenes. Más allá de las creencias, me sorprendió su capacidad —¿una power skill?— para mirar, aceptar y escuchar a cada uno como ser humano, con empatía y sin juicios: un joven musulmán, una migrante, una persona no binaria, una ex monja, un ateo, una madre que creaba contenido online para adultos y más, allí respondiendo preguntas sin juzgarlos. Lo humano está ahí: en la diversidad. En mirar a las personas por su singularidad, no por sus etiquetas. En entender que todos nacimos, todos estamos aquí, y todos un día moriremos. Y que tenemos la oportunidad de construir un mundo mejor, precisamente por nuestras diferencias. La inclusión no es una moda. Es un camino para volver a lo humano.

Volver a lo humano, para las empresas, puede ser apostar por el desarrollo de Power Skills, programas de bienestar físico y mental, estrategias de DEI, modelos híbridos con sentido, momentos de desconexión digital, y espacios de conversación auténtica. Pero nada de eso será sostenible si no volvemos a lo humano también en casa: si no valoramos una sonrisa, un abrazo, una charla con nuestros hijos o un gesto de empatía hacia quien es distinto.

Con este artículo solo quiero animar, al menos, a una persona a hacer una reflexión para su vida personal, su liderazgo o su gestión de personas. Quienes me han conocido, me han escuchado que suelo decir: si llegas a una sola persona, ya valió la pena.

Hoy agradezco haber decidido estudiar Psicología. Después de todo, Asimov tenía razón en el último libro de su trilogía y sí que resulto ser una gran ciencia para descubrir lo humano y ponerse al servicio de otros

¿Y tú? ¿Qué más crees que podemos hacer para volver a lo humano?

Acerca de mi:

Tras haber trabajado más de 20 años como HRBP y Gerente de  áreas de Recursos Humanos del grupo Telefónica, estoy listo para aportar al mundo desde otro lugar.  Te acompaño a construir una sociedad más inclusiva y humana, un mejor lugar para trabajar y una mejor versión de ti como líder.

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